El falso entendimiento. The missing hero

Alberto Casillas pide a los manifestantes que dejen de lanzar piedras contra su establecimiento (Fuente: http://www.demotix.com/news/1478725/thousands-surround-spanish-parliament-during-austerity-protest#media-1478828)

La heroicidad es el acto realizado por personas famosas por sus hazañas o virtudes y en definitiva hace referencia al ser que lleva a cabo una acción heorica. Para ser héroe no hay que anteponerse a la muerte, ni siquiera ir en su busca, basta sencillamente con realizar un acto loable; a mí me gustaría que además de loable, el acto fuese veraz (pero esto es, miren ustedes, un gusto personal, vamos...un capricho)

Y en estas, llevamos casi una semana dándole vueltas al nuevo héroe creado por los medios aún a pesar de la verdad; aunque, si se piensa con detenimiento, ¿debe estar basada la heroicidad en un acto verídico o símplemente en la leyenda de algo que no ocurrió pero que nos habría gustado que ocurriese?

La noche del 25 de Septiembre (25S), en el marco de la segunda carga virulenta de policías y manifestantes con motivo de la movilización social contra los políticos españoles, un sencillo camarero de un bar cualquiera de Madrid decidió enfrentarse a los hechos de forma heróica. Eso fue al menos lo que vimos todos los fotógrafos y camarógrafos que estábamos allí; tampoco puedo negar que durante unos días, al leer las crónicas escritas, dudé de haber vivido lo que viví y de haber fotografiado lo que fotografié…pero bueno.

El hecho es que Alberto Casillas, el camarero heroificado por los medios, decidió –no se sabe bien por qué, cambiar la versión de los hechos para acomodar su acción heróica –que lo fue- por otra acción más mediática.

Lo que vimos aquella noche, en el fragor de la batalla campal en que se había convertido la manifestación ciudadana, fue un valiente camarero que desde la puerta del bar donde trabaja, con los brazos abiertos y puesto delante de los clientes, pedía a voces a los manifestantes que dejansen de lanzar piedras contra el establecimiento. En cierto sentido estas piedras llovían sobre él y sobre sus clientes desde el Paseo del Prado; y llovían contra un grupo de policías atrincherados en un lateral del acceso de este establecimiento. En este dantesco marco, Alberto Casillas gritaba “aquí no, aquí no”, “no tiréis más piedras”. Pero la lluvia pétrea no cesaba, cual diluvio, y adoquines, baldosas y botellas caían por doquier traspasando incluso la puerta del establecimiento y golpeando a algún cliente.

Como si de un santo mártir se tratase, y ante la atónita mirada de todos nosotros, ni una sola piedra impactó contra el valiente camarero. Esta suerte de Moisés redivivo apartaba el pedrisco del mismo modo que apartó, miles de años atrás, las aguas del mar.

En dos ocasiones, enardecido por la presencia de los medios, el valiente camarero se lanzó, a la hispánica torera, hacia la masa enfurecida y emboscada en el Paseo; como el diestro que va a recibir, fiero e inconsciente, al toro bravo a puerta gallola, Don Alberto se iba hacia la masa invisible de la que dimanaban piedras y botellas…con sus brazos en cruz destacando en la noche gracias a su blanca camisa. Así, con valentía y arrojo -y un pellizquito de inconsciencia- espoleado por esa droga loca que es la adrenalina, el camarero-héroe se enfrentaba a la masa social que apedreaba.

Y en este escenario de sainete es donde aparece en sí la policía. El jefe de la escuadra que estaba recibiendo el principal torrente pétreo volador –como una suerte de Objetos Volantes No Identificados- se fue hacia el camarero con la intención –que todos vimos y plasmamos- de conminarle -con la violencia contrapuesta necesaria para calmar el ardor guerrero del valiente camarero- a que se introdujese en el Bar para evitar males mayores. Esta imagen, que muchos captamos, ha tenido ahora otra lectura, menos real, más sainetera y más torticera. El policía, que trata de salvar a Don Alberto del pedrisco volador, parece violentar la voluntad del camarero; parece como si quisiese agredirlo cuando, en realidad, trataba de impedir que se acercase a la masa apedreante.

La policía, que actuó con contundencia y desproporcionalidad desde su primera e injustificada carga a las 19:30, en esta ocasión trató de proteger a Don Alberto, aún cuando la imagen –que no es sino la congelación de un instante- daba lugara a muchas interpretaciones.

Y aquí nace la leyenda; esa que el héroe decide construir con la ayuda de algunos medios. La mente rápida del nuevo héroe, espoleada por la inevitable querencia que la fama despierta, construyó un discurso más acorde con el querer ser, más acorde con lo que habría querido hacer pero no hizo…no por falta de agallas –que de sobra las mostró Don Alberto-, sino por falta de oportunidad. No pudo enfrentarse el camarero a la policía porque no hubo tal oportunidad.

Y aquí pierde el héroe la oportunidad de reclamar su momento heróico. Salir a pecho descubierto a rogar a los manifestantes que dejen de lanzar piedras tiene, a mi entender, más condición heróica que enzarzarse con un policía. No porque esta no sea también una acción heróica, sino porque el heroismo es como la regla del cuadrado de la luz…que disipa su intensidad conforme se aleja, en este caso de la realidad.

Sigo sin comprender lo que pasa por la mente humana, cuando se busca la noticia, la fama. Sigo sin comprender que un hombre sencillo sea capaz de mentir para mantener una imagen construida por los medios. Todos sabemos del poder de éstos; pero este conocimiento asusta más, porque nos permite comprender cómo una mentira, absurda, estúpida, inconsistente, se convierte en la verdad que el medio ha querido construir y que el héroe, en su nada inocente estulticia, ha querido mantener, no por miedo a quitar la razón al medio, sino por terror a dejar de ser el héroe que, de haber dicho la verdad, habría sido.

Igual lo que contó Don Alberto era verdad. Igual lo que glosaron los medios era cierto, pero en ambos casos lo que yo vi y fotografié no fue eso. Tal vez la verdad, envuelta en una especie de bucle espacio-tiempo, tiene tantas caras como el prisma desde el que se mira, pero mi mente, cartesiana, se resiste a creerlo.

Fuentes:

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/29/espana/1348936515.html?cid=GNEW970103

http://www.periodistadigital.com/periodismo/tv/2012/10/01/alfonso-merlos-gran-debate-heroe-camarero-alberto-casillas-jordi-gonzalez-ignacio-escolar-anton-losada.shtml

http://www.huffingtonpost.es/2012/09/26/camarero-protegiendo-a-manifestantes_n_1915380.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/homenaje-camarero-heroe-del-25s-2213395

http://www.demotix.com/news/1478725/thousands-surround-spanish-parliament-during-austerity-protest#media-1478828

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